Reflexiones sobre la tolerancia
Cómo caen las naciones occidentales y el troyano contemporáneo.
Ser tolerantes
La tolerancia, ese obelisco que quieren que sea un Dios. Promulgan tolerancia como si fuese un axioma de la moral, como si fuese la toda regla con la que medir las cosas, las acciones, las creaciones, las ideas, los pensamientos y las relaciones.
Tolerancia.
No es malo ser tolerante, pero no creo que sea bueno del todo. Es simplemente una característica, depende de cómo se use. Si toleras a un amigo por pensar distinto, para mi no sos realmente amigo: al amigo que piensa distinto no se lo "tolera", con esa diferencia se convive, se nutre la relación, se interactúa, se conecta.
Eso no es tolerar, eso es amar. La tolerancia es, esencialmente, el acto de resistir la diferencia. Y nos lo venden como todo lo que todo tiene que ser. Ese amigo piensa distinto, no te acercas, no lo tocas, no lo convences, no te acercas a eso que te hace distinto para comprenderlo, lo toleras, lo dejás ahí.
La tolerancia es una forma de complicidad. Y nos venden la tolerancia para con esos radicalmente distintos, esos que si pudiesen, te matarían, justamente por ser distinto.
Nos piden tolerancia por el intolerante, por ese mahometano, por ese radical, y variantes de estos.
Casualmente, siempre piden tolerancia para con el que no es tolerante, como si la intolerancia hacia él no fuese otra cosa que autoconservación, nunca piden tolerancia para con el compatriota que piensa un poco distinto, como con el que piensa un poco más al centro, o a la derecha.
A ese, por "intolerante", hay que matarlo, por facho, por totalitario, por conserva, etc. Irónicamente, ese sector político suele ser el más tolerante a las diferencias ideológicas, siempre los de derecha fueron más tolerantes a las diferencias que los de izquierda, aunque los hayan convencido de otra cosa.
Casualidades y sacrificios
La tolerancia no es muy distinta a la multiculturalidad, ambos son obeliscos, altos y decorados, por los que se tiene que hacer todo lo posible para promoverlos y conservarlos, sin ningún tipo de justificación ni motivo razonable o en tela de juicio.
TODOS tienen que ser tolerantes, TODO tiene que ser multicultural. ¿Por qué? No lo sé, ellos tampoco te van a saber decir mucho de sus porqués, porque no los tienen, no les interesa, solo les interesa que el obelisco siga en su lugar, inmaculado.
Me levanto contra la tolerancia.
No tengo por qué tolerar la presencia de aquel que me quiere muerto o que no me considera un ser humano, por más estatus de refugiado que le haya dado la ONU u otras ONGs…
Nos quieren obligar a tolerar, porque saben que sin la complicidad de la tolerancia, sin la complicidad per se, no se puede sostener este modelo destructor que nos quieren imponer.
Tolerancia.
Le rezan y le hacen sacrificios a la tolerancia, sacrificios reales, de sangre y de cuerpo. Las 250.000 chicas abusadas sexualmente en Reino Unido por extranjeros musulmanes fueron el sacrificio que hizo el Reino Unido con tal de ser tolerantes y de no ser llamados racistas.
Van a explicarte con justificaciones burdas estos comportamientos: abusan porque no fueron educados, abusan porque no fueron asimilados, abusan por su situación económica, entre otras explicaciones y justificaciones que tienen en su contenido factores que no afectan de forma sustancial el comportamiento, por ejemplo, sexual, de estos individuos. Ninguna situación socioeconómica te obliga a abusar en manada de menores de edad.
Todas las mujeres asesinadas, robadas y abusadas, fueron y son el sacrificio para la tolerancia. Todos esos jóvenes asesinados en banda fueron y son el sacrificio para la tolerancia.
Los negocios familiares que fueron clausurados y reemplazados por negocios de intolerantes fueron el sacrificio. La seguridad en las calles fue el sacrificio.
La sociedad de confianza y cooperación fue dejada atrás, fue sacrificada, al obelisco de la tolerancia.
Tu religión, tus creencias y tus valores fueron sacrificados para la tolerancia.
Tienen más miedo a ser llamados intolerantes o racistas que a dejar morir a su propia gente, que a dejar perecer a sus patrias. La tolerancia es un síntoma, un síntoma de una enfermedad que se lleva contagiando hace muchos daños, décadas en algunos casos.
¿Síntoma de qué? Síntoma de la perdida
Cuando se pierde el sentido de pertenencia, el sentido de tribu, y no queda nada más que la sociedad global, la tolerancia es un imperativo de supervivencia contra las fuerzas que proponen arruinarte la vida si no ajustas tu moral a aquellas morales necesarias para que, de todas formas, desparezcas, seas asesinado o reemplazado por una población más controlable.
Cuando ya no sentís la pertenencia, cuando ya no tenes fraternidad, cuando no queda otra cosa que la ciudadanía, pérfida ciudadanía, la tolerancia se filtra en las ideas, porque es la punta de una lanza, aquella que corta y contamina.
¿Por qué claman tolerancia? Porque es el único sentimiento que puede lograr que la población sea cómplice, porque es un sentimiento vendido como una suerte de humildad, una suerte de clemencia, se tolera al oprimido, se tolera al débil, se tolera al que nunca se toleró, porque ese individuo, esos grupos que se tienen que tolerar, ahora son eternas victimas, porque la historia es una sola…
Esta tolerancia se manifiesta en sectores de la izquierda no solo por sus desviadas funciones, sino porque no hay otro sentimiento ni forma que promover que compatibilice a la población mayoritaria de los países occidentales con el discurso de la inmigración y la sin-fin apertura a los refugiados.
¡Sé tolerante! ¿Por qué? Porque los europeos conquistaron esos países, y ahora tienen que hacerse cargo de lo que hicieron… Me pregunto, cuándo fue que Suecia conquistó y colonizó a Somalia…? Y aún así, forzaron a su población a recibir alrededor de medio millón de inmigrantes somalíes. Obelisco perpetuo.
Como caen las naciones occidentales
La tolerancia es lo que se le promueve a las naciones en proceso de conquista, es un patrón histórico.
Primero se envían refugiados e inmigrantes, y llegan con la cola entre las patas, a pedir asilo y refugio. Van a contar historias sobre la situación de sus países, sobre lo mal que lo pasaban, sobre lo complicado que fue llegar a Europa, o América, entre otras cosas. Conjuntos de buenazos que producen un sentimiento de ternura en aquellos con culpa de ser lo que son.
Estos mismos grupos van a llamar a sus familias y amigos, porque fuiste un buen samaritano.
Estos grupos van a tomar los lugares que puedan, van a construir sus asentamientos, reconstruir sus comunidades, ahora en nuevo territorio. No van a aprender el idioma local, o lo van a tener como idioma secundario, pero siempre manteniendo su lengua sacra, esa lengua con la que habla Dios.
Estos seguirán en crecimiento, y van a clamar por discursos de tolerancia y convivencia: hermandad! Fraternidad antigua! Como en los viejos tiempos! Es simplemente un impuesto…
Conforme acumulan poder y meten una mano en los poderes de la nación, van calando. Empiezan a materializar sus principios, sus valores y sus formas de vivir en la Nación ante la que se presentan. Prohíben las formas ajenas a las suyas, legalizan sus formas (si en principio eran ilegales) y a través de las herramientas a sus manos, las promueven en la población de “infieles“.
Hay un punto de quiebre cuando definitivamente se establecen en el poder, este es el momento en el que ya no tienen obstáculos para expresar su voluntad en la población nacional original. Logran ahora forzar sus formas en la población, prohibir las formas que consideren desviadas y moldear la historia y las instituciones a su propia voluntad.
Ya con el poder, lo mas estratégico es siempre promover la inmigración de los sujetos de sus naciones originales, traen a sus compatriotas, para que sean cómplices y fuerzas del cambio venidero.
La tolerancia ya no está en la agenda ni en los discursos, porque dejó de ser útil cuando los únicos sujetos que quedaron para tolerar fueron los que estaban siendo invadidos, ¿pero quién quiere tolerar a un infiel?




